En los últimos años, el concepto de multisensorialidad ha ganado presencia en el ámbito educativo. Sin embargo, muchas veces se entiende de forma incompleta.
Se asocia a luces, sonidos y objetos llamativos. Pero una experiencia multisensorial real va mucho más allá.
La multisensorialidad no consiste en exponer a los estudiantes a múltiples estímulos, sino en organizar estímulos de forma intencionada para lograr un objetivo: regulación emocional, activación cognitiva o disposición al aprendizaje.
No es el elemento el que genera impacto, sino la forma en que se utiliza.
La pregunta no es qué recursos tenemos, sino qué experiencia estamos generando con ellos.
