Cada vez más establecimientos cuentan con salas multisensoriales, pero en muchos casos su uso disminuye con el tiempo.
El problema es que se implementan como espacios equipados, no como experiencias diseñadas.
Cuando una sala requiere coordinación, traslado y depende de horarios, simplemente se usa menos.
La multisensorialidad sí funciona, pero solo cuando está integrada al flujo del establecimiento.
No basta con tener una sala. Tiene que ser usable.





